Todos hemos sufrido decepciones alguna vez en la vida.. decepciones con el trabajo, con las vacaciones, con España en el mundial... decepciones con los compañeros, con los amores, con los amigos... Ya decía mi abuela que "Nunca llueve agusto de todos" y lo que para unos puede suponer un gran paso adelante, para otros sería un duro golpe por la espalda. Sin lugar a dudas las peores decepciones que sufrí en mi vida las recibí por parte de personas..
Creo que ya os comenté la importancia que tiene para mi contar con unos buenos amigos en los que poder confiar, pero parece que ya he olvidado como hacerlo.. Os puedo asegurar que lo he intentado, pero nada es igual. En mi caso dos de las personas en las que más confiaba y con las que mantenía una relación más estrecha me tomaron por tonta, y después de todo, aun pretenden que las cosas vayan como antes.. pero se equivocan!.. Yo no puedo y, sinceramente, creo que nadie en mi lugar podría...
Por eso ayer, en aquella playa, me senté y recordé.. Recordé el verano que pasamos, allí mismo en aquella misma arena.. Las rísas, los baños, la música a todo volumen con las tiendas de campaña.. pasar noches enteras viendo la luna, sentir el tacto de la arena bajo tu cuerpo.. mil y una historias, mil y un viajes.. Recordé, y recordé.. y la sonrisa volvió de nuevo a mi cara.. Las cosas han cambiado tanto que ahora me cuesta reconocerlas, y me pregunto si algun día todo volverá a ser como antes o si tal vez lo que necesite sea un buen cambio de aires...
