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miércoles, febrero 11, 2009

En el aula..

Raquel se estremeció al oír la estridente música de un móvil; nunca gozó de tiempo para comprarse un despertador.. Ahora todo encaja, el verde camino, aquel paisaje de cuento, la falta de huecos en el aparcamiento y el silencio en conserjería… Satisfecha, no se detiene; sabe que no hay tiempo que perder.. Cuarenta y ocho escalones, ciento setenta y dos pasos en línea recta, treinta y seis escalones, veinte pasos a la derecha y dieciséis escalones más.. . Sólo debe girar de nuevo a la derecha, voltear el pomo de la puerta y con el esperado permiso, entrar... Después ya sabe lo que toca, rumbo hacia su mesa, .. ese monótono trayecto y las miradas que le toca recibir, hoy se ha vestido de princesa... Todo lo deliberó en décimas de segundos, como siempre.. Estaba buscando una buena excusa, algo seguramente relacionado con el transporte público que nunca utiliza, ..justo en el momento en que la puerta de la izquierda, arañando el suelo, se abrió...

De aquella aula donde ella debería estar salió él, que la deleitó con su famosa sonrisa, esa de dientes grandes, blancos y extrañamente perfectos… Sus labios, con pequeños cortes, .. los intuyó dulces, tiernos y diseñados para que ella perdiese la cabeza. Pasó por su lado y se acercó a saludarla con sus repetitivas bromas. Ella lo escuchaba intentando huir de aquella mirada, de esos ojos hechizantes y que aquel día sonaban tan azules tras los rayos del sol o quizás fuese por el brillo que desprendía al contemplarlo... Siempre lo supo, pero aquella mañana se volvió a repetir que él gozaba de los ojos más bellos que jamás podría ver... Se despidió con un: “deberías entrar en clase ya..” y Raquel lo siguió desde su rincón, hasta que se perdió en el pasillo... En la memoria grabó esas espaldas y sus rizos al viento.. aquella forma de caminar, como casi pierde los pantalones en sus zancadas y las ganas de arrebatarle esa nueva camiseta, más estrecha que de costumbre….

A pesar de haber dejado atrás los días de viento (y menos mal..) una corriente poseyó cada poro de su piel y el timbre la sorprendió con su mejor canción; la única que sabía interpretar.. Una clase menos y Raquel sentada en el suelo sólo sabía suspirar… El pasillo se llenó de criaturas con mochilas, apuntes y auriculares en las orejas. Cada persona estaba en su mundo y reían de forma estridente. Aparecieron sus compañeras con caras de aburrimiento y ella aliviada por su hora de descanso observaba el mundo con una sonrisa... De pronto regresó él, entre sus manos varias hojas grapadas, el alumno ejemplar enviado para efectuar los recados; podría saberlo sin haber estado en clase aquel día... Ella lo acompañaba con su mirada y empezó, por tercera vez en la mañana, a repetirse: tranquila Raquel, es sólo tu compañero de prácticas.. , es tu compañero, si.. sólo eso.. … ¿pero qué dices? Es Stewart, el hombre que siempre aparece en tus sueños... Y allí sentada, maldijo a la vida por ser tan enamoradiza..

Exámenes, exámenes y más exámenes..
Siento tener esto tan olvidado..
Volveré pronto.. :)



sábado, agosto 30, 2008

No te enamores de mí (II)

Caminaba por la calle dejando un brillo tras de sí.. Su pelo color del oro se movía suavemente mecido por la elegancia de sus pasos y la dulce brisa de Mayo.. Un pequeño pañuelo atado al cuello correteaba a su lado, persiguiéndola allí donde fuese.. Lorenzo la observaba desde algún lugar entre los edificios; y podía ver su figura recorrer las calles, sus zapatos pisar el suelo empedrado.. y su falda de seda que el viento se ocupaba en ajustar a las piernas dejando al descubierto una silueta que bien podría deslizarse por cualquier pasarela del mundo..


Por si os queda alguna duda, sí.. aquella chica era Laura. Ajena al rastro que dejaba tras de sí, la chica caminaba al ritmo de la música que salía de su i-pod… Esa mañana tenía la mente en otro lado; hacía justamente un mes desde la primera tarde.. Desde aquel día en el parque del Retiro con Pablo y la verdad que no se habían vuelto a ver; ni siquiera habían hablado.. Hoy en cambio todo era distinto, ella lo sabía..




Pablo estaba derecho delante del espejo del baño viendo su reflejo al otro lado.. Colocó bien el cuello de la camisa y se aflojó el nudo de la corbata.. Nunca le había gustado, es más.. siempre había odiado su traje de eficaz ejecutivo que no pegaba para nada a un artista como él.. Lo suyo era la música, siempre lo había sido... Tocaba el piano y la guitarra desde pequeño, e incluso tenía grabadas un par de maquetas a la espera de que algún caza talentos se fijase en él.. Hoy en cambio todo era distinto, él también lo sabía.


Salió del baño y pasó de nuevo por la mesa en la que había cerrado tantos negocios... Acabó de recoger sus pocas pertenencias y se dirigió a la puerta.. No había nadie más en la oficina, o tal vez él no quería verlos para no tener que pasar por el amargo trago de las despedidas.. Salió a la calle y respiró aire puro.. Había dado un gran paso firmando la carta de despedida. Al fin podría olvidarse de tantos negocios, de pasarse horas delante de un ordenador rodeado por una nube de humo, de ese estúpido uniforme.. si, definitivamente había hecho bien.


De camino hacia su casa recordó entonces los verdaderos motivos de su abandono y así, sin darse cuenta, pensó en un mes antes, en un chico y una chica.. en una tarde en El Retiro que les cambiaría la vida para siempre.. Si, podría hacerlo. Perseguiría su sueño por ella; porque había confiado en él..



“-Cántame-. Dijo Laura, de repente, rompiendo el silencio. Sonrió a sabiendas de que el chico no se esperaba aquello..



-¿Qué te cante?..—Pablo no podía creérselo. Aflojó el nudo de la corbata que se aferraba a su cuello. ¿De dónde había sacado aquella chica eso? Decidió hacerse el tonto, era su única posibilidad- ¿Tan mal lo estás pasando que quieres que llueva para que nos vayamos de aquí?


Laura río enseñando su fila de dientes perfectos..
-No me engañas Pablo.. – La chica señaló a sus manos- No conozco a nadie con unas manos tan delicadas como tú. Cuando tus manos me tocan lo hacen con una delicadeza y una suavidad sólo propias de alguien que sabe transmitir con ellas.. sólo propias de un músico o de un artista similar.. ¿entiendes?.. Y luego, … bueno.. tu voz. Tu voz es diferente; es especial.. Parece que con sólo esas dos cosas, con tan sólo tu voz y tus manos, puedes contarme todo lo que sientes o lo que se te pasa por la cabeza.. Por eso he deducido que te dedicas a la música.. ¿me equivoco?– Laura pareció satisfecha con tan larga explicación. El chico no dijo nada- Lo que no entiendo es cómo pude encontrar a un músico trabajando codo con codo con un ordenador. Supongo que la vida guarda estas sorpresas no Pablo?.. ¿O tal vez no te has atrevido a luchar por tus sueños?.. -Pablo miró hacia el suelo. Laura se cayó durante unos segundos dándose cuenta de lo arriesgada de su pregunta y dejó que sus pensamientos se expresasen en alto- Vamos Pablo, estoy aquí a tu lado.. Déjame oírte por favor.

Pablo estaba algo desconcertado. Sintió algo de vergüenza ante la idea de cantar algo allí frente a ella, y creyó estar ruborizándose. Se inclinó un poco más, pero la barca se tambaleó un poco, así que se quedó en una postura incómoda pero cercana a Laura, y comenzó a cantarle, susurrando”



Quiero escuchar hoy tu voz, pendiente de tus palabras
Quiero un camino entre los dos, siempre atento a tu mirada..


Laura apagó su i-pod que desde hacía un mes repetía una y otra vez la misma canción. Entró en el aquel edificio en pleno centro de Madrid y llamó al ascensor. A su alrededor la gente parecía tener una jornada de trabajo agotadora. Caras cansadas, ojeras, discusiones por el móvil.. Cualquier otro día habrían pasado desapercibidos ante los ojos de Laura; sin embargo hoy no. Hoy no era un día cualquiera; era EL día. Entró en el ascensor junto a varias personas más y marcó parada en el décimo piso; el más alto de todos.. Estaba terriblemente nerviosa porque no sabía qué podría encontrarse allí arriba.

Piii.. El ascensor emitió un ruido cuando llegó allí y las puertas comenzaron a abrirse. Laura se tomó unos instantes en adecentar su falda, colocar su pañuelo y quitarse las gafas que cubrían sus ojos azules. Se acercó entonces a un mostrador que hacía de recepción detrás del cual había un par de chicas que atendían el teléfono y los visitantes. Una de ellas se dirigió hacia Laura..

- Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?..
- Buenos días.. Verá yo.. – Laura comenzó a sonrojarse y las palabras no se desprendían de su boca
- Dios mío, disculpe!.. –Dijo la chica terriblemente
apenada- No la había reconocido señorita. ¿Usted es la hija del dueño verdad? ¿Quiere ver a su padre?.. Lamentablemente está de viaje, pensé que ya lo sabría..
- No pasa nada- Laura se relajó. Había sido toda una suerte que esa chica la hubiese reconocido; hablaría con su padre para que le subiesen el sueldo- Si, ya sabía que mi padre está de viaje. Pero decidí pasarme a ver que tal van las cosas y buscar unos documentos que dejó olvidados aquí..- dijo Laura mientras buscaba con la mirada a un chico alto, delgado, terriblemente atractivo y con unos ojos verdes que quitaban el sentido
- Pero no se moleste- la chica apretó un botón- Hay gente que puede hacer ese trabajo. Seguro que usted tiene muchas cosas mejores que hacer.. ¿De qué documentos se tratan?..
- No, no se moleste. Hoy no tengo nada mejor que hacer. Ya entro y los busco yo; al contrario de lo que mi padre pueda pensar no se me van a caer los anillos por rebuscar entre unos papeles. Además tampoco sé explicarle de qué papeles se tratan – Dijo Laura saliendo del paso como pudo; en realidad no había ningún papel que buscar- Gracias de todos modos.


Unos pasos se aproximaron por la espalda y se colocaron a su lado. La chica de recepción sonrió.

[Vosotros queréis que siga.. ateneros a las consecuencias! xDD.. Continuará, supongo]

martes, agosto 26, 2008

No te enamores de mí..

Laura levantó los ojos y soltó sus manos. De repente se sentía extrañamente mal en aquel lugar, y un gran peso se aferraba a su corazón..
-No te enamores de mí Pablo, no.. nunca lo hagas- atinó a decir..
Pablo esperaba otra respuesta, y esa fue bastante dura. Como era propio para él, ya había construido castillos en el aire con Laura.
-¿Puedo ayudarte?
Laura sintió ganas de responderle algo. Decirle que sí, que él era su nuevo y eterno amor. Pero, ¿cómo estaba pensado eso? No hacía ni una semana que conocía a ese hombre, y ya parecía que no podía pensar en otra cosa que no fuera él. Hubo un momento de silencio incomodo, y desvió la conversación, retomando un poco de seguridad, y mirando a Pablo.


-¿Traes aquí a todos tus ligues?-. Preguntó Laura. Pablo esbozó una pequeña sonrisa, parecida a una mueca.
-Me gusta éste sitio.
-Eso no responde a mi pregunta.
-Tú no respondiste a la mía-. Dijo Pablo. Laura vio que la había atrapado. Pero él no quería hacerla sentirse incómoda.-Suelo venir aquí, acompañado o no. Más bien, suelo venir solo. Sobretodo desde hace unos meses.
-Es un lugar precioso.. –dijo la chica mientras dejaba su mano sobre el borde de la barca hasta tocar el agua que aquellas horas de la tarde comenzaba a enfriar.. – Y no le restes importancia a mis palabras por favor, yo te he dicho lo que debes hacer, olvidarme para evitar sufrimientos..


Pablo quedó anonadado al oír semejantes palabras.. No podía entender como alguien dijese aquello sin tener ningún compromiso y sin rendir cuentas a nadie..
-Pero..- Fue como un momento de duda que aprovechó para ordenar las palabras de forma que no sonasen bruscas; eso es lo menos que quería- .. en pleno siglo XXI.. Permíteme que te diga que no lo entiendo..
Laura no sabía como decirle.. Elevó el tono para parecer más segura de si misma y buscó los motivos en lo más profundo de su corazón:

- No vas a entender jamás que no quiero ser yo la que te despierte a besos por las mañanas.. No acabarás comprendiendo que tengo miedo a la amor, miedo a arriesgar por ti.. miedo a no saber que es lo que buscas en mí...- Una lágrima luchaba por asomarse en los ojos de Laura mientras Pablo la miraba absorto sin poder hacer ni decir nada- Sea lo que sea lo que buscas, aquí no lo encontrarás.. no en este corazón.. No vas a encontrar en mí algo que no pueda darte otra mujer, otra mejor que yo.. Una mujer con las ideas más claras y más segura de sí misma.. En mí no vas a encontrar lo que quieres.. – Laura no podía hacer nada ya para evitar las lágrimas y su voz parecía ahora una súplica- No te enamores de mí, en serio… no lo hagas!..


Pablo no sabía que hacer.. La niña de sus ojos estaba llorando ahora por su culpa y eso le partía el corazón.. Sin embargo creía tener razón y de momento no había conocido a alguien tan tozudo como él mismo..
-Ya, pero con ninguna de las demás mujeres llego a tener conexión más allá de dos copas y una noche-. Justo cuando acabó de hablar se dio cuenta de lo superfluo que había sonado ese comentario. Intentó arreglarlo- Con muy pocas llego a venir aquí.
Laura se sintió algo desilusionada al escucharle hablar, pero por otra parte también se sintió alagada por ser una de las que habían podido compartir ese momento con él. Pero no sabía por qué sentía esa repentina atracción hacia alguien tan desconocido como era Pablo ni entendía la tozudez del muchacho que no hacía caso a sus palabras..


Pablo se inclinó hacia delante, acercándose a Laura. Le miró a los ojos, observando el tremendo azul que contenían. Quería besarla; es más, lo necesitaba. Pero se contuvo. Ella no podía convertirse en una mujer más, no...Laura era especial. Tenía que ser cuidadoso.



[Continuará.. o al menos en vuestra imaginación]