sábado, agosto 30, 2008

No te enamores de mí (II)

Caminaba por la calle dejando un brillo tras de sí.. Su pelo color del oro se movía suavemente mecido por la elegancia de sus pasos y la dulce brisa de Mayo.. Un pequeño pañuelo atado al cuello correteaba a su lado, persiguiéndola allí donde fuese.. Lorenzo la observaba desde algún lugar entre los edificios; y podía ver su figura recorrer las calles, sus zapatos pisar el suelo empedrado.. y su falda de seda que el viento se ocupaba en ajustar a las piernas dejando al descubierto una silueta que bien podría deslizarse por cualquier pasarela del mundo..


Por si os queda alguna duda, sí.. aquella chica era Laura. Ajena al rastro que dejaba tras de sí, la chica caminaba al ritmo de la música que salía de su i-pod… Esa mañana tenía la mente en otro lado; hacía justamente un mes desde la primera tarde.. Desde aquel día en el parque del Retiro con Pablo y la verdad que no se habían vuelto a ver; ni siquiera habían hablado.. Hoy en cambio todo era distinto, ella lo sabía..




Pablo estaba derecho delante del espejo del baño viendo su reflejo al otro lado.. Colocó bien el cuello de la camisa y se aflojó el nudo de la corbata.. Nunca le había gustado, es más.. siempre había odiado su traje de eficaz ejecutivo que no pegaba para nada a un artista como él.. Lo suyo era la música, siempre lo había sido... Tocaba el piano y la guitarra desde pequeño, e incluso tenía grabadas un par de maquetas a la espera de que algún caza talentos se fijase en él.. Hoy en cambio todo era distinto, él también lo sabía.


Salió del baño y pasó de nuevo por la mesa en la que había cerrado tantos negocios... Acabó de recoger sus pocas pertenencias y se dirigió a la puerta.. No había nadie más en la oficina, o tal vez él no quería verlos para no tener que pasar por el amargo trago de las despedidas.. Salió a la calle y respiró aire puro.. Había dado un gran paso firmando la carta de despedida. Al fin podría olvidarse de tantos negocios, de pasarse horas delante de un ordenador rodeado por una nube de humo, de ese estúpido uniforme.. si, definitivamente había hecho bien.


De camino hacia su casa recordó entonces los verdaderos motivos de su abandono y así, sin darse cuenta, pensó en un mes antes, en un chico y una chica.. en una tarde en El Retiro que les cambiaría la vida para siempre.. Si, podría hacerlo. Perseguiría su sueño por ella; porque había confiado en él..



“-Cántame-. Dijo Laura, de repente, rompiendo el silencio. Sonrió a sabiendas de que el chico no se esperaba aquello..



-¿Qué te cante?..—Pablo no podía creérselo. Aflojó el nudo de la corbata que se aferraba a su cuello. ¿De dónde había sacado aquella chica eso? Decidió hacerse el tonto, era su única posibilidad- ¿Tan mal lo estás pasando que quieres que llueva para que nos vayamos de aquí?


Laura río enseñando su fila de dientes perfectos..
-No me engañas Pablo.. – La chica señaló a sus manos- No conozco a nadie con unas manos tan delicadas como tú. Cuando tus manos me tocan lo hacen con una delicadeza y una suavidad sólo propias de alguien que sabe transmitir con ellas.. sólo propias de un músico o de un artista similar.. ¿entiendes?.. Y luego, … bueno.. tu voz. Tu voz es diferente; es especial.. Parece que con sólo esas dos cosas, con tan sólo tu voz y tus manos, puedes contarme todo lo que sientes o lo que se te pasa por la cabeza.. Por eso he deducido que te dedicas a la música.. ¿me equivoco?– Laura pareció satisfecha con tan larga explicación. El chico no dijo nada- Lo que no entiendo es cómo pude encontrar a un músico trabajando codo con codo con un ordenador. Supongo que la vida guarda estas sorpresas no Pablo?.. ¿O tal vez no te has atrevido a luchar por tus sueños?.. -Pablo miró hacia el suelo. Laura se cayó durante unos segundos dándose cuenta de lo arriesgada de su pregunta y dejó que sus pensamientos se expresasen en alto- Vamos Pablo, estoy aquí a tu lado.. Déjame oírte por favor.

Pablo estaba algo desconcertado. Sintió algo de vergüenza ante la idea de cantar algo allí frente a ella, y creyó estar ruborizándose. Se inclinó un poco más, pero la barca se tambaleó un poco, así que se quedó en una postura incómoda pero cercana a Laura, y comenzó a cantarle, susurrando”



Quiero escuchar hoy tu voz, pendiente de tus palabras
Quiero un camino entre los dos, siempre atento a tu mirada..


Laura apagó su i-pod que desde hacía un mes repetía una y otra vez la misma canción. Entró en el aquel edificio en pleno centro de Madrid y llamó al ascensor. A su alrededor la gente parecía tener una jornada de trabajo agotadora. Caras cansadas, ojeras, discusiones por el móvil.. Cualquier otro día habrían pasado desapercibidos ante los ojos de Laura; sin embargo hoy no. Hoy no era un día cualquiera; era EL día. Entró en el ascensor junto a varias personas más y marcó parada en el décimo piso; el más alto de todos.. Estaba terriblemente nerviosa porque no sabía qué podría encontrarse allí arriba.

Piii.. El ascensor emitió un ruido cuando llegó allí y las puertas comenzaron a abrirse. Laura se tomó unos instantes en adecentar su falda, colocar su pañuelo y quitarse las gafas que cubrían sus ojos azules. Se acercó entonces a un mostrador que hacía de recepción detrás del cual había un par de chicas que atendían el teléfono y los visitantes. Una de ellas se dirigió hacia Laura..

- Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?..
- Buenos días.. Verá yo.. – Laura comenzó a sonrojarse y las palabras no se desprendían de su boca
- Dios mío, disculpe!.. –Dijo la chica terriblemente
apenada- No la había reconocido señorita. ¿Usted es la hija del dueño verdad? ¿Quiere ver a su padre?.. Lamentablemente está de viaje, pensé que ya lo sabría..
- No pasa nada- Laura se relajó. Había sido toda una suerte que esa chica la hubiese reconocido; hablaría con su padre para que le subiesen el sueldo- Si, ya sabía que mi padre está de viaje. Pero decidí pasarme a ver que tal van las cosas y buscar unos documentos que dejó olvidados aquí..- dijo Laura mientras buscaba con la mirada a un chico alto, delgado, terriblemente atractivo y con unos ojos verdes que quitaban el sentido
- Pero no se moleste- la chica apretó un botón- Hay gente que puede hacer ese trabajo. Seguro que usted tiene muchas cosas mejores que hacer.. ¿De qué documentos se tratan?..
- No, no se moleste. Hoy no tengo nada mejor que hacer. Ya entro y los busco yo; al contrario de lo que mi padre pueda pensar no se me van a caer los anillos por rebuscar entre unos papeles. Además tampoco sé explicarle de qué papeles se tratan – Dijo Laura saliendo del paso como pudo; en realidad no había ningún papel que buscar- Gracias de todos modos.


Unos pasos se aproximaron por la espalda y se colocaron a su lado. La chica de recepción sonrió.

[Vosotros queréis que siga.. ateneros a las consecuencias! xDD.. Continuará, supongo]

3 se pronunciaron:

Anónimo dijo...

Inspirada Lúa.

Ya tengo la oportunidad de hablarte y esta historia me gusta, no se porque siento a Laura tan cercana a mi, es como si viviera algo parecido, algo extraño, pero mientras tanto sigo pendiente.

Llego hasta las últimas consecuencias.

Besos

Waxiwi dijo...

Ya he vuelto!!! y SI!!! quiero que sigas....va...va...va...va...

Besos!

Chuspi dijo...

Yo tambien quiero que sigas niña!!
que lo haces maravillosamente bien y me esta encantandooooo!!!!!

Venga, porfi, porfi!!!!

BESAZOS!!!!!